Cuentos

Todas las vidas

He pasado 48 años intentando evitar pensar o verbalizar esa palabra y, en cuestión de un año, he pasado del miedo a verlo casi natural. 

Si, por supuesto que la muerte es un hecho natural, pero para mí era tabú. Lo único que permanece sobre esa palabra es su conexión con la valentía, cualidad de la cual carezco. Y así empieza una vida que pasará sin pena ni gloria…

 

A medida que pasan los años los miedos se incrementan salvo curiosamente este anteriormente mencionado.

 

Hubiera preferido seguir teniendo miedo a la muerte y que no se multiplicaran todos los demás. Puede ser triste verse en el ecuador de la vida sin expectativas, sin metas y con nulas esperanzas. Pero, al contrario de lo que sería lógico, me identifico con el término de «dormida» muy utilizado en los ámbitos espirituales de la actualidad. Se agradece no sentir nada en los intermedios de los momentos de enorme tristeza. 

 

Pensando, he llegado a la conclusión de que este tipo de hechos que suceden en todas las vidas, a unos antes y a otros después, traen como consecuencia este cambio de visión. Esto sirve para que algunos empiecen a exprimir la vida por hacerse conscientes de lo que vendrá… y otros, como yo, irán encadenando vivencias sin sentido.

 

 

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