EL MITO EN LAS NOVELAS DE MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS
El mito está presente tanto en sus novelas de vertiente telúrica como social, respondiendo a la realidad guatemalteca a través de relatos en que se confunden realidad y leyenda.
En los relatos de Leyendas de Guatemala, rescata la nostalgia de las antiguas leyendas y los libros sagrados de los mayas, en particular el Popol-Vuh: el mundo indígena en que reconoce su identidad. Su primera novela es El señor Presidente. Considerada la novela de la dictadura, contiene, sin embargo, una metáfora del miedo y la incomunicación a través de una inversión del mito bíblico del ángel caído, donde el señor Presidente sería Tohil, dios maya que se alimentaba de seres humanos sacrificados, y el triunfo de Dios Padre resulta en el triunfo definitivo del mal. En Hombres de maíz, existen elementos de raíz indígena, como la búsqueda de la esposa que abandona al marido o la presencia permanente del náhual como espíritu protector en cada persona. Está basada en la lucha indígena, dirigida por Gaspar Ilóm (que, tras su asesinato, sobrevive ligado a las fuerzas de la naturaleza y a los “brujos de las luciérnagas”), frente a los maiceros, dentro de la duración mítica de un año ceremonial de los mayas en torno al ciclo del maíz. El mito está presente también en su estructura: en las partes Iª – Vª, recrea la realidad indígena que rompen los maiceros, con personajes simbólicos como Ilóm y La Piojosa Grande (el sol y la lluvia, el sol y la luna), principio generador dual del maíz. La parte VIª (la otra mitad de la novela) gira en torno a la figura del correo Nicho Aquino con alusiones mitológicas: su soledad, la enajenación, la carencia de raíces, la pérdida de su mujer, que muere estéril como víctima para renovar las fuerzas de la fertilidad con la lluvia.
En sus novelas de compromiso político-social, persiste en la perspectiva mágico-mítica, como ocurre en la trilogía bananera, en torno a la United Fruit Compaly (la Tropicaltanera). Aquí el mito no tiene significado poético, sino social. El protagonista de Viento fuerte muere con su mujer arrebatado por el viento fuerte que él mismo había predicho, pero los socios guatemaltecos sobreviven al huracán que ha provocado el Chamán Rito Perraj como venganza telúrica ante los agravios recibidos por la tierra. En El Papa Verde, aparece la boda ritual de Mayarí, la novia del Papa Verde, con el río Motagua para evitar el derramamiento de sangre campesina. Aparte de la trilogía, aparece Week-end en Guatemala, inspirada en el golpe contra la democracia de Arbenz, son ocho relatos que acaban con la esperanza simbolizada en el ritual de “plumas” azules de quetzal y “calzas” del baile del “Torotumbo” del pueblo que ascendía hacia sus montañas. El tercer libro de la trilogía bananera, Los ojos de los enterrados, trata la victoria del pueblo sobre la dictadura de Ubico y la Tropicaltanera, que se relaciona con la leyenda de “los enterrados en vida” que duermen con los ojos abiertos mientras no hay justicia. El ciclo político se cierra con Viernes de Dolores, de fuerte contenido autobiográfico y está centrada en los hechos de la “Huelga de Dolores” (1922). En una estructura circular, la novela nos lleva de la muerte (desde el cementerio o “la isla de los pobres”) a la muerte.
Asturias se propone “revivir todos los mitos” una vez superado el trauma de la intervención militar estadounidense y su exilio. El Alhajadito es el pórtico de la gran Mulata de tal, que, construida sobre relatos indígenas, simboliza a la mujer-lunar, a la mujer demonio, y en cierto modo actualiza el encuentro entre el mundo precolombino y el cristiano-occidental. El protagonista rompe el ritmo armónico del universo cuando es tentado por el diablo del maíz, Tazol, y vende a su esposa a cambio de riquezas haciendo gala de un individualismo contrario a la comunidad. Cashtoc, “El Inmenso”, remitiendo a los “magos de las luciérnagas” en Hombres de maíz, le castiga enviándole a la mujer lunar y le anuncia su propio final apocalíptico. El final es un resumen de la cosmogonía del Popol-Vuh. Maladrón, subtitulado Epopeya de los Andes Verdes, trata del crucificado materialista que no creyó en el Paraíso y remite a las Leyendas de Guatemala y a El Alhajadito. El Dios Padre fracasa ante el mal ladrón porque se quedó sin voz, pérdida que también aparece en la “Leyenda de la campana difunta” en El espejo de Lida Sal.
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