EN EL CEREBRO
«There are more things in heaven and earth, Horatio,
than are dreamt of in your (our?) philosophy.»
(William Shakespeare’s «Hamlet», Act 1 Scene 5)
Cuando era mas joven e inexperto, o ingenuo, formulé una frase que quizás hoy formularía de otra forma.
Pero por entonces era:
«Existen más cosas que no existen de las que existen.»
Los demonios existen. Están en nuestro cerebro.
Los espíritus existen. Están en nuestro cerebro.
Dios, todos los dioses, existe/n. Están en nuestro cerebro.
El amor existe. Está en nuestro cerebro.
El mal existe. Está en nuestro cerebro.
Y, por tanto, el bien existe. Está en nuestro cerebro.
El infinito existe. Está en nuestro cerebro.
La nada existe. Está en nuestro cerebro.
Los números imaginarios existen. Están en nuestro cerebro.
El desplazamiento por curvatura y los viajes en el tiempo existen. Están en nuestro cerebro.
La casa de Asterión existe. Está en nuestro cerebro.
Que con el tiempo me haya vuelto más cauto no significa que mi formulación actual sea mejor ni más correcta, únicamente que cada vez confío menos, si cabe, en las capacidades de la comprensión humana.
Ahora escribiría:
«Existen más cosas que no existen que cosas que existen.»
Papá Noel existe. Y los duendes. Están en nuestro cerebro.
El Conejo de Pascua y el Hada de los dientes existen. Están en nuestro cerebro.
Los dragones y los unicornios existen. Están en nuestro cerebro.
Los extraterrestres existen. Están en nuestro cerebro.
Los monstruos existen. Están en nuestro cerebro.
Los elfos y las hadas existen. Están en nuestro cerebro.
Y el tesoro al final del arco iris existe. Está en nuestro cerebro.

Quizás sea por eso, entre otros motivos, que, a veces – quizás demasiado pocas -, doy preferencia a mi inocencia frente a mi experiencia y ésta es una de ellas.
Me decanto por mi opción de juventud:
«Existen más cosas que no existen de las que existen.»
Todos los lugares en los que no hemos estado existen. Están en nuestro cerebro.
Todos los eventos que no hemos vivido existen. Están en nuestro cerebro.
Todo lo que creemos recordar pero quizás inventamos existe. Está en nuestro cerebro.
Todo lo que esperamos que jamás suceda existe. Está en nuestro cerebro.
Las personas o seres que ya han muerto existen. Están en nuestro cerebro.
Todo esto se encuentra más allá de los conceptos de «real» y «ficticio», de «posible» e «imposible».
Las puertas que pueden abrirse en nuestro cerebro llevan mucho más lejos que todas esas consideraciones.
El campo unificado existe. Está en nuestro cerebro.
El multiverso existe. Está en nuestro cerebro.
Las utopías existen. Están en nuestro cerebro.
Las catalogaciones o modelos que usamos día a día son «de andar por casa».
Útiles, sin duda, y necesarias, a veces. Pero no definitivas.
Los sueños existen. Están en nuestro cerebro.
La magia existe. Está en nuestro cerebro.
En nuestro cerebro hay – existe – mucho más.
Así que no lo descartemos por falta de perspectiva.
La paz existe. Está en nuestro cerebro.
Si alguna de las entidades anteriores – o cualquier otra no citada; no citada a propósito, no quede sobre esto duda – la echan en falta en su cerebro no se alarmen. Hay cerebros más completos y otros menos. Es normal.
(«En el cerebro» was written between February 21, 2024 and January 29, 2025)
[Soundtrack: Love and Rockets – No New Tale to Tell]
«You cannot go against nature
because when you do. . .
Go against nature. . .
It’s part of nature too. »
Post scriptum:
El Árbol de Kevin Haskins existe. Está en nuestro cerebro.
El Baile del Cerdo Siniestro existe. Está en nuestro cerebro.
La Sangre de los Nephilim existe. Está en nuestro cerebro.
Los Black Goblins existen. Están en nuestro cerebro.
The Imaginary Hearts Foundation existe. Está en nuestro cerebro.
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